Grupo de Adictos al Sexo y al Amor Anónimos

Grupo de doce pasos para la recuperación de la adicción al sexo y al amor

Artículo “Algunas veces hago una cita conmigo misma” 1 diciembre, 2012

Filed under: Información y literatura sobre el programa — Grupo Aceptación y Cambio, de Adictos al sexo y al amor anónimos @ 14:45

Algunas veces hago una cita conmigo misma

Noviembre- Diciembre 1991

Crecí en una familia donde el abuso que más prevalecía era la negligencia severa.

No importa lo que hacía, bueno o malo, no recibía ninguna atención, ni un elogio ni una reprimenda.

Como la mayoría de los niños suelen hacer, jugaba a los doctores con otros chicos, pero la intensidad elevada que experimenté desde la primera vez no tenía nada de ordinario. Finalmente había encontrado la manera de tener toda la atención que quería, mientras me sentía muy poderosa y con el control total a la misma vez.

Como adolescente fui muy promiscua y me volví exhibicionista. Mi adicción a las drogas y al alcohol me permitía el acting out aún más. También empecé a experimentar obsesión desesperada (adicción al amor) con hombres emocionalmente no disponibles.

No estoy segura si la obsesión dolorosa intensificaba el sexo o viceversa, sólo sé que estaba absolutamente fuera de control e impotente para poner fin a estos romances.

A pesar de que tuve muchos encuentros sexuales por fuera de mi relación de  pareja, cuando la pareja finalizaba mi adicción sexual aumentaba, tanto en frecuencia de acting out, como en lo inapropiado de mis conductas.

Un par de años atrás estaba en mi peor relación adictiva amorosa. Debido al caos familiar, la agitación y el abandono emocional en la niñez, el sexo era la droga más poderosa que había experimentado.

A medida que la relación se deterioraba yo me lanzaba al acting out cada vez más pero lo que me aterrorizaba es que no me estaba “levantando”, ni mataba ya más  el dolor de vivir.

Cuando la relación terminó, sufrí un colapso físico y nervioso pero aún pude evitar ser hospitalizada así que mantuve el acting out a ritmo frenético.

No quería tener más sexo sin sentido, odiaba lo que estaba haciendo, pero no podía parar. Sentía que era la razón de mi vida pero como ya no me funcionaba más me volví suicida. Cuando toqué mi fondo estaba activamente buscando un hombre que me violaría, me golpearía y me mataría. Sólo mi Poder Superior me mantuvo alejada de que esto sucediera, porque estaba definitivamente en lugares y situaciones donde podría haber pasado.

Cuando llegué a DASA inmediatamente abracé el programa. AA, ACOA, psicoterapia y varias medicaciones sostuvieron mi vida pero en DASA supe que había encontrado definitivamente el lugar para curarme.

Aprendí como mi adicción al sexo y al amor había permeado cada rincón de mi vida. Me dictaba qué ropa yo usaba, lo que pesaba, cómo hablaba y caminaba, cuando y donde caminaba y hablaba, etc.

Cuando por primera vez paré con el acting out me sentí muerta. Mi cuerpo estaba entumecido y mi mente abrumada en un gran lío.

Si no iba a ser más una adicta sexual activa, sentía que no tenía valor, sentido o identidad. Estaba aterrorizada del vacío que había tras de  mí.

Cuando el tiempo fue pasando fui aprendiendo a aceptarme y a quererme a mí misma.

Forjé nuevas y saludables amistades donde tengo todo el amor y atención que siempre necesité y quise. Aprendí a relajarme y confiar un poco en mí alrededor. Empecé a dejar ir mi necesidad de siempre parecer atractiva y seductora al mundo y mostrar “solo” mi lado bueno.

Solía invertir tanto tiempo y esfuerzo en crear la noche perfecta con alguien. Ahora a veces me “cito” a mi misma. Puede ser que cocine una comida especial y use la buena vajilla y la plata que usaba sólo con compañía. O puedo empacar una divertida comida y salir a comer a algún lado hermoso y romántico, puede ser la playa al atardecer o un gran prado. Llevaré esa ropa especial que reservo para las citas solamente. Ahora realmente disfruto de mí misma porque no estoy más bajo la presión de impresionar a un hombre. Ahora realmente aprecio la belleza que me rodea. Me siento completa y suficiente, sola conmigo misma.

Todavía tengo a veces el deseo del acting out, pero me digo a mi misma que eso no consigue levantarme más y sobre todo comparto ese deseo en las reuniones. Encuentro que cuando comparto mis secretos pierden su poder sobre mí y la compulsión se pasa de manera segura.

La vida es un paquete balanceado y ahora estoy queriendo sentir lo bueno y lo malo. Para mí eso es lo que es ser una persona saludable sobria y en recuperación.

Elisa G, New York

Artículo extraído de “Articles from the Journal”

 

3 Responses to “Artículo “Algunas veces hago una cita conmigo misma””

  1. Heriberto Avendaño Says:

    Si no puedo seguir siendo un adicto sexual siento que no tengo nada que hacer que mi vida esa burrida y sin sentido que no tengo nada en que ocupar mi tiempo de manera sana, me siento atrapado dentro de mi vida promiscua como si fuera la unica forma de vivir para Mi, estoy en recuperación pero es dificil complicado y muy duro el progresar.

    • Hola Heriberto, así mismo tenía la perspectiva hace tiempo, no podía dejar de hacer las cosas que había hecho durante muchos años, en pocos meses. Me empecé a masturbar a los 12 o 13 años y a tener promiscuidad a los 16, así pasaron cerca de 2 décadas ¿cómo podía cambiar eso tan rápido? sin embargo sucedió, hoy no cambio lo que tengo por esa antigua manera de vivir.
      Un abrazo
      Mario

  2. Aron Says:

    Empece a masturbarme a los 13. No he parado. Es una descarge de tensión del mundo. Pero hoy veo que no es así. Se desde hace tiempo ue me afecta pero de un tiempo a la feha he querido parar y me doy cuena que no puedo. Por muy determinado que ete en el momento. Simplemente brota con tal ñintensidad el deseo de masturbarme que lo hago y en segundos eyaculo, tirando por la borda cualquier intento pasado. Esto me entristece y me separa de vivir lleno y pleno. No pensé que fuera un problema hasta ahora que he leído etas páginas. Simplemente no puedo dejar de hacerlo. En la adolescencia era dirio. Por un tiempo deje e hacerlo por días. Hasta por meses. Ahora que veo, pasan 15 días y pareciera como reloj, regresa ese impulso arrebatador de orgasmo, imaginándome con una chica conocida recientemente. He abusado de mi imaginación, más que de hacerlo físicamente. Ahora estoy en los treintas y siento que arrastro experiencias de hace años con sexo servidoras. Experiencias homosexuales con un primo y con un amigo. No es mi preferencia sexual pero en ese momento era el placer del contacto, aunque experimentara asco. Sin saber la oración me ha ayudado a no destruirme desde hace tiempo y a estar un poco equilibrado. Se qué por mi no puedo, sólo dios, pero me vence la tentación de masturbarme y comienzo de nuevo. Creo que hablar con alguien en un grupo me va a ayudar.


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